Ciencia

Sobre el dolor y el opio

Doctor Octavio Calvillo

Flor de la amapola. De su bulbo se obtiene la goma de opio, precursor de los opiáceos.

El dolor es definido por la Asociación Internacional para el Estudio del dolor (International Society for the Study of Pain) como una experiencia desagradable sensorial o emocional asociada con un posible daño potencial o real

El sistema nervioso de los mamíferos produce comúnmente los llamados opiodes y no deben confundirse los opiáceos derivados del opio. Los opiodes pertenecen al grupo de la endorfina que son liberadas en situaciones de dolor o estrés.

La encefálina fue el primer opiode descubierto por un grupo de químicos en Escocia y ese hallazgo condujo a entender el papel funcional de los opiodes endógenos.
La diferencia entre opiáceos (que son los derivados del opio) y opiodes que éstos últimos son los que el sistema nervioso produce como transmisores; ese es el caso de la endorfina.

El dolor no requiere ser definido; la gran mayoría de la gente lo conoce y lo ha sufrido en algún momento de su existencia. Hay condiciones congénitas de individuos que no tienen capacidad de sentir dolor, esta condición no es compatible con la vida como se podrán imaginar; es una señal de alerta de que algo anda mal.

El dolor es siempre es subjetivo y cada persona tiene un umbral distinto de resistencia al dolor. No hay una energía que se pueda medir para cuantificarlo. Por esta razón el médico no tiene muchas opciones para diferenciar entre dolor auténtico o falso. Puede ser agudo y transitorio y la mayoría de los pacientes solicitan atención médica. Es la razón fundamental por la que la sociedad consulta con un profesional de la medicina.

Cuando el dolor se convierte en una enfermedad, el cuadro cambia radicalmente; éste fenómeno se ve en cirugía de columna vertebral ( razones que no vamos a explorar en este momento), asi como el dolor espinal. La biliografía sobre síndromes dolorosos es amplia.

El dolor crónico tiene una frecuencia reportada en México cerca del 30 por ciento de la población, sin embargo no hay datos estadísticos precisos al respecto.

El dolor crónico se considera como una enfermedad en sí, aislada, además se le estudias como una patología que puede estar asociada con el síndrome doloroso.

Los tratamientos para el el dolor crónico son variables. Hay recursos farmacológicos, mecánicos, culturales, físicos y psiquiátricos por mencionar algunos.

El problema farmacológico es que se disponen de dos extremos: por un lado tenemos a los analgésicos derivados del opio y a los derivados del opio.

Los analgésicos no esteroidales son de potencia intermedia y son útiles para dolor intensidad moderada. Tenemos como ejemplo al acetaminofen ibuprofeno y otros relacionados a este analgésico. A mediano plazo, repercuten en el sistema cardiovascular induciendo a falla cardiaca y renal . Pueden provocar insuficiencia renal y así como en los componentes de la sangre como las plaquetas induciendo sangrado; además, su uso crónico esta asociado a úlceras del estómago y duodeno.

El opio se ha usado como analgésico por varios milenios. La referencia más antigua conocida data del 300 AC. Los egipcios lo usaban como analgésico – sedante . Los doctores árabes lo usaron como antidiarréicos. Los médicos británicos lo consideraban un regalo de dios por sus múltiples beneficios, no solo analgésicos pero éstos vinieron acompañados de serios problemas como la adición y tolerancia a su efecto analgésico.

Se han podido obtener cerca 20 fármacos a partir de la goma de opio. Los principales opiáceos son la heroína y la morfina. Existen opiáceos sintéticos como el fentanilo qué es 100 veces más potente que la morfina. Todos los fármacos relacionados con el fentanilo son aún más potentes.

No hay disponibilidad de analgésicos sin problemas de adición . Hay dos extremos: los antiinflamatorios – analgésicos y los opiáceos. Los opiáceos ejercen su efecto analgésico por su afinidad por los receptores específicos para opiáceos; además, éstos producen euforia y adicción. Cuando cuando son usados como analgésicos, la posibilidad de adicción es muy rara.

Los antiinflamatorios tienen un efecto analgésico moderado por eso el médico tiene que recurrir a los opiaceos.

La adicción es una enfermedad

 

El doctor Leopoldo Salazar Viniegra fue un médico muy distinguido que en el siglo pasado descubrió que la adicción era una enfermedad psiquiátrica y fundó clínicas de metadona donde los adictos a las drogas duras, la recibían gratuitamente ( donde la dosis era aplicada por un médico y cada vez era menor) junto con un programa de rehabilitación. Ahora ese método propuesto por este distinguido médico es usado ampliamente en todo el mundo. Sin embargo la metadona ha sido reemplazada por la buprenorfina otro opiáceo con menor toxicidad.

Al doctor Salazar le llamaban el científico loco. Fue director de la clínica psiquiátrica conocida como La Castañeda y después fue ministro de salubridad en los años treinta, durante el gobierno del general Lázaro Cárdenas del Río.

Los opiáceos causan adicción por su efecto en el sistema nervioso central. Tenemos un centro cerebral de remuneración; en éste es donde se centra la necesidad de comer o el deseo de reproducirse, impulsos fundamentales para la conservación de la especie. El neurotransmisor que participa en este proceso.

El dilema en el manejo del dolor es un tema complejo y ha sido motivo de debate acalorado por un largo tiempo. Los grandes filósofos como Aristóteles o Descartes, entre otros, intentaron definir el dolor y su control por varios medios. El tema del dolor tiene aspectos culturales, éticos y físicos. El tema es muy complejo.

Los factores culturales y geográficos juegan un papel importante tal es el caso de los hindús que caminan sobre carbón encendido o vidrio roto y no sienten dolor o al menos no muestran respuestas conductuales normalmente asociadas habitualmente con dicha experiencia.