Periodistas correteados

Los hermanos Canché , periodistas a pesar de todo

 

 

 

 

Llegué a mi casa y me estaba bajando de la motocicleta cuando un puñetazo me derribó. De inmediato empecé a sangrar a borbotones de la nariz y la boca mientras el tipo me seguía pegando. Le abracé las piernas para detenerlo y derribarlo. Mi madre oyó los gritos. Salió a la calle y el tipo también la golpeó al igual que a mi padre que es discapacitado. Mi mamá tiene 75 años. El agresor José Guadalupe Colli, alias Pedazo, es el golpeador del ayuntamiento corrió a casa del presidente municipal y ahí se refugió, narra el periodista del Diario de Yucatán Edwin Canché

Edwin denunció en sus artículos que antes de los últimos comicios, José Guadalupe Colli, el golpeador, entraba a las casas de los indígenas mayas, les ponía doscientos pesos (equivalentes a 25 dólares) sobre la mesa para que votaran por el Partidos de la Revolución Institucional (PRI), y al que no lo hiciera, le darían una golpiza. La violencia llegó a Seyé con el alcalde Ermilio Dzul Huchin, dijo Edwin Canché a nuestros micrófonos. Hizo lo que quiso y como no hubo consecuencias, eso lo alentó a hacer cosas peores cada vez, denuncia Canché Pech.

Una banalidad dejó al descubierto una cloaca de abuso de poder, nepotismo, corrupción e impunidad

El primero de enero del 2014, un menor de edad totalmente borracho, condujo una camioneta del hermano del presidente municipal Ermilio Dzul Huchim y cuando perdió el control de vehículo y se metió a la casa de Amada Pech, una indígena maya de Seyé. Edwin Canché llego a las 8 de la noche a la casa de Amada Pech, tomó algunas fotos de los daños a la casa y a la camioneta estrellada ( Ford, placas YP-64-454)

En eso llegó el alcalde Ermilio Dzul, que a decir de Edwin, se enojó al ser fotografiado. Minutos después arribaron cinco los policías municipales que con lujo de violencia y sin ningún motivo arrestaron al periodista. Le quitaron su celular y su cámara fotográfica Por fortuna, Edwin también llevaba un radio que los policías no detectaron y con él pudo avisar a su hermano que había sido plagiado.

Los policías lo llevaron al edificio de la presidencia municipal donde lo torturaron. La dueña de la casa Amada Pech y los vecinos que fueron testigos presenciales fueron en busca de Edwin.

Mientras tanto, en el edificio del cabildo, Edwin Canché fue torturado y golpeado. La valiente Amada Pech se apersonó a la presidencia municipal, abrió una de las tantas puertas y vio al presidente municipal Ermilio Dzul Huchin golpear a Canché, cuando éste estaba inmovilizado por los policías

Los vecinos exigieron la libertad del periodista y a éste lo dejaron ir no sin antes destruir sus pertenencias. El alcalde Dzul, llamó a la policía estatal y dijo que una turba quería prender fuego a la presidencia municipal. Llegaron los policías estatales en varios vehículos y se dieron cuenta de que Dzul faltaba a la verdad.

Entonces, ¿ fueron los vecinos los que te rescataron?

Sí, respondió el agripado Edwin.

La lujosa y cara camioneta seguía en el jardín de Amada Pech quien negaba rotundamente la autorización para que su dueño se la llevara sin pagar los daños y ofrecer una disculpa.

No bastan dos bofetadas al alcalde

“Lo que en realidad quería la señora Pech es que el alcalde se presentara para que ella le diera dos bofetadas y le dijera todo lo que se merece. Esa es la justicia maya, según los usos y costumbres” dijo el periodista Bartolomé Canché, hermano de Edwin, y agregó: “Lo peor es que empezó un hostigamiento contra la pobre viejita que está enferma del corazón, no sabe leer y solo sabe escribir su nombre; no habla español sino maya. Ella al defender sus derechos defendió los nuestros”

Aplicaron estrategias militares contra la señora Pech como si se tratara de un asunto de seguridad nacional: la rodearon, la asecharon la acosaron, la insultaron, la espiaron y amenazaron durante diez días.

La viejita no cedió, pues para ella lo importante era evidenciar la injusticia y el atropello. Le enviaron al diputado por del 14 distrito Dafne López (PRI) para que por las buenas o por las malas diera la autorización de retirar la camioneta. Dafne López le ofreció dinero que la señora Pech que ella rechazó por la manera en que la trataron, entonces la presión y las amenazas subieron de tono. “O entrega la camioneta o me llevo presa a toda la familia” le ladró el diputado.

A la pobrecita le cayó un comando armado hasta los dientes del grupo táctico de por lo menos cincuenta elementos que sitió el pueblo y los caminos. A las dos de la mañana entraron a su casa a sacar la camioneta, cuenta Edwin Canché. “Ahora la presionan para que no diga nada a la prensa. El Secretario de Gobierno de Yucatán ( que quiere ser alcalde de Mérida) le dijo a Amada Pech: “No nos gustaría verla lastimada. Ermilio Dzul, el alcalde de Seyé puede hacer lo que quiera porque tiene fuero y el gobierno de Yucatán no podrá defenderla ni hacer nada por usted” narran los Canché

Tenemos todas las amenazas grabadas, afirman los hermanos periodistas.

Doña Amada Pech se indignó aún más, empezó un proceso en contra de todos los que la han agredido y acude puntual a todos los careos, pero el alcalde no ha sido llamado a declarar.

Bartolomé Canché, también es periodista y también colecciona agresiones por su trabajo. En entrevista en Seyé nos dio un botón de muestra:

“El 25 de enero del 2014 yo documenté con mi celular el arresto de dos borrachos con violencia innecesaria en Mérida. Los policías al darse cuenta de que era testigo de la agresión me arrestaron, me golpearon y me llevaron preso. Me quitaron todas mis pertenencias, dinero, documentos. Interpuse una denuncia que duerme el sueño de los justos” Narró con visible enojo el reportero y agregó: “Los poderosos piensan que no tenemos derecho a documentar sus abusos. El pensamiento del gobierno de los empleados estatales es que debemos someternos o ser cómplices. O nos sometemos o nos atenemos a las consecuencias que son nuestra integridad física y la de nuestras familias. Todos los que participan en el gobierno se sienten como adueñados; no entienden que son funcionarios públicos y que los espacios públicos son de todos”

¿Porqué tanta arbitrariedad?

Bartolomé Canché, periodista independiente, colaborador del Diario de Yucatán, del Diario del Sureste, Noticias Contrapunto, Diario La Verdad de Yucatán, y de diversos medios electrónicos respondió:

“Yo veo que el gobierno está a la defensiva; es tanto el poder que ha acumulado que ya no soportan la noticia, no se diga de la crítica periodística, columnas o notas de opinión, sino que sus propias acciones ya los avergüenzan a ellos mismos y por eso buscan la censura a toda costa pisoteando derechos, vulnerando las leyes, eso es grave. Yo como periodista tengo un compromiso con la ciudadanía que nos busca. Ella nos ve como un medio para llevar su voz más allá de lo que son las paredes de justicia que tenemos, llámese, tribunales, ministerios públicos, fiscalías. La impunidad está reinando, más que la corrupción y la violación de leyes”

La entrevista se realizó en el domicilio de los dos únicos periodistas de Seyé, una comunidad indígena maya de 8 mil habitantes. Su pobreza es cenicienta. Ninguno de los dos puede mantenerse de lo que ganan con sus artículos e investigaciones periodísticas. Bartolomé es fotógrafo de eventos sociales y Edwin vende pececitos para los niños. El resto de la familia les ayuda con lo que puede. Estos dos valientes periodistas tienen todo en contra, pero no lo dejan a pesar de los peligros. “El periodismo es como una adicción” sostiene Bartolomé con una cálida sonrisa y después afirmó

“Pasaron de las amenazas y los insultos a los golpes. Las agresiones son reiterativas desde el poder y eso se llama delincuencia organizada. La fiscalía del Estado o no tiene conciencia de lo grave del hecho, o está esperando que nos maten para decir lo sentimos mucho. Yo tengo una grabación donde dicen abiertamente que nos deben que matar.

¿Por qué las golpizas? les pregunto

Edwin responde: “Porque no les parece el trabajo que hacemos. Les afecta que denunciamos sus estafas. Si hay alguien que evidencia los abusos de poder, las violaciones a la ley, lo vamos a publicar, se va a saber y eso no les conviene. Nos ven como un peligro para ellos.

¿Por qué tanta impunidad?

Bartolomé toma la palabra. “Yo digo que es por complicidad. Se ha armado una red de corrupción monetaria y moral entre la gente que accede al gobierno; son unos lazos de confabulación en cadena tremendos. El policía con quien vas a levantar una denuncia te ve como el tipo revoltoso que el día de mañana lo vas a denunciar a él. Y si exiges justicia, tarde o temprano van a castigar al policía El fiscal te ve de la misma manera; como alguien que no tiene miedo y que vas a denunciar y el gobierno hace exactamente lo mismo, así que la solución más fácil acabarnos. Muerto el perro se acabó la rabia, piensan ellos; pero no es así porque veo que la sociedad civil está más despierta. El problema no es el reportero sino los gobernantes Y si mañana matan a otro periodista, habrá miles de protestas por lo menos en el Facebook. La impunidad está fincada en la complicidad y en esa red de encubrimientos mutuos” remata Bartolomé.

Edwin y Bartolomé continúan con el análisis de la situación y sentencian:

“Como periodistas vemos que el abuso de poder es tremendo. El peligro es que hasta el más pendejo se vuelve rey cuando llega al poder porque hay impunidad, porque saben que no pasa nada. Y sucede en el gobierno, en la iniciativa privada, con los comerciantes, con cualquiera El que quiera abusar del poder, tiene las puertas abiertas. Nuestra única defensa en documentar cada caso, darlo a conocer para que la gente se cuide, olvídate de la justicia porque no la hay. Los policías abusan y se molestan si lo denuncias. Por lo menos que tengan una vergüenza pública”.