Política

Lavado de dinero y corrupción política

Hace diez años el obispo mexicano Ramón Godínez reconoció que a la Iglesia habían llegado “narcolimosnas” y agregó: “No nos toca a nosotros averiguar el origen del dinero (…) hay que purificarlo”

Sin saberlo, el purpurado nos estaba dando una rápida descripción de lavado de dinero. La Interpol lo define como todo acto o intento de ocultar o encubrir el origen de ingresos obtenidos ilegalmente para hacer parecer que provienen de fuentes legítimas.

La globalización y las nuevas tecnologías le han facilitado al crimen organizado el blanqueo de capitales; éste actúa de manera transnacional y se estiman sus ganancias en miles de millones de dólares. Esas obscenas cantidades de dinero son fruto del secuestro, del robo, de la prostitución forzada, del tráfico de personas, de órganos, de armas, contrabando, del fraude fiscal, del trasiego de drogas, en fin, de todo lo prohibido.

Toda esa riqueza fruto de los crímenes más abominables, busca la seguridad y protección en países con instituciones fuertes.

El doctor Edgardo Buscaglia, es un experto en el combate al crimen organizado. Fue asesor de la Organización de las Naciones Unidas y como investigador de la Universidad de Columbia, con un equipo multidisciplinario recorrió 111 países donde estudió las mafias locales y sus redes internacionales. Después de comparar organizaciones criminales y todo tipo de delitos, los científicos descubrieron claros patrones de comportamiento. Un de los datos más interesantes que arrojó la investigación, es que los conglomerados criminales actúan en los países donde encuentran cierto margen y llegan hasta donde el gobierno tolera y la sociedad civil se los permite. Los peores crímenes como secuestro y trata de personas y prostitución forzada, se cometen donde las autoridades lo permiten y hasta son cómplices, pero las enormes ganancias las llevan a lugares donde impera la ley, hay un Estado de derecho y gobernabilidad.

Buscaglia y su equipo detectaron que incluso hay países en Centroamérica, donde la corrupción política ligada al lavado de dinero no está tipificada como delito, ni mucho menos como crimen contra la humanidad. Las redes criminales casi siempre incluyen actores políticos y empresariales en su estructura. La corrupción política es delincuencia organizada. Según Buscaglia, no existe ningún mecanismo internacional vinculante y con dientes que se encargue de llevar ante la justicia a los cómplices de los lavadores de dinero.

La primera etapa en el blanqueo de capitales es introducir o colocar las ganancias ilegales en el sistema económico formal-legal. A continuación hay que diversificar la colocación inicial en diferentes activos y moverlos de todas las maneras posibles para alejarlos de su lugar de origen. Normalmente se trasladan los fondos mediante una serie de cuentas por todo el planeta y finalmente se invierten en los mercados más desarrollados, en empresas reales, legales y hasta pagan impuestos para legitimarlos al máximo; buscan los mercados de capitales más estables, en países donde existe la protección más rigurosa a los derechos de propiedad y cuenta con los sistemas legales y judiciales más avanzados. Esas fortunas malditas son lavadas en los grandes bancos mundiales. México es un país de muy bajo costo para la delincuencia organizada, afirma Buscaglia ya que de cada 10 secuestros, nueve nunca son judicialmente investigados ni castigados. México es el país donde se cometen más secuestros en el mundo. El presidente de México Enrique Peña Nieto se comprometió a establecer unidades de investigación patrimonial y a más de la mitad de su mandato no ha cumplido; peor aún, las investigaciones periodísticas de Carmen Aristegui y su equipo, entre muchos periodistas más, dejaron al descubierto que el Peña Nieto, su familia y círculo cercano, se han beneficiado del tráfico de influencias y no ven el conflicto de interés como corrupción. Sobornos, conflictos de interés y tráfico de influencias son “normales” en la obtención de contratos públicos. No sorprende a nadie que muchas campañas políticas estén financiadas por el crimen organizado

En la legislación de los países centroamericanos ni siquiera existen tipos penales adecuadamente definidos para sancionar los conflictos de interés y el tráfico de influencias de funcionarios públicos en sus relaciones con empresas del sector privado, de ahí la urgente necesidad de crear instituciones supranacionales, señala el doctor Buscaglia en cada foro, clase o conferencia y siempre advierte

“Si solo se castiga con cárcel a personajes de una red criminal sin desmantelar sus redes sociales- patrimoniales internacionales, la red se fortalecerá”

El lavado de dinero es un problema empresaria-criminal que incluye a elementos del Estado, al sector privado empresarial legal, sindicatos, partidos políticos e Iglesias, entre otros sectores.

La editorial Random House es la primera que toca este espinoso tema en México y puso el perro muerto sobre la mesa con el libro Lavado de dinero y corrupción política, escrito por el doctor Edgardo Buscaglia.

“¿De dónde sale el dinero sucio y a dónde va? ¿Cómo se esconde el origen criminal para que aparente ser legal? En mi libro doy ejemplos de lavado de dinero en casos de corrupción política del más alto nivel en diversos países, señala el investigador uruguayo.. El blanqueo de capitales puede estar basado en evasión tributaria o contrabando de mercaderías pero trato de centrarme en los fondos que son productos de la corrupción política al más alto nivel. Termino el texto con una serie de recomendaciones para frenar este delito aludiendo prácticas que han dados muy buenos resultados en los países que las aplican, señalándole a los países que no están cumpliendo con esas prácticas, qué es lo que deberían hacer para poder contener los flujos de esos dineros en una coordinación internacional.”

-¿Cómo combatir el lavado de dinero cuando las más altas instancias políticas de un país son cómplices de él?

“Es muy importante el rol que tiene la sociedad civil monitora, auditora. La sociedad civil norteamericana y europea lo hacen, se meten a auditar el financiamiento de campañas políticas a un nivel tal que el jefe de la bancada republicana hace unos años fue procesado penalmente y sentenciado en Estados Unidos por financiar su campaña con dinero sucio; fue la sociedad civil la que lo fiscalizó. Los actores políticos que son los primeros en generar resistencias a la implementación de las medidas antilavado.

La sociedad civil internacional debe tener mayor ingerencia de igual manera que la ONU y que aquella se dedique a la implementación en la práctica de las convenciones antilavado que obligan a los países a implementar estas medidas que son algo que la ONU no está haciendo. En el libro trato de promover medidas de cooperación internacional de los países que más tienen que ganar asegurándose que se limpien los capitales sucios del mercado energético en México o de la minería. Yo trazo en el libro la propuesta de implementar una serie de instituciones permanentes, supraestatales que deberían establecerse al estilo de la Fiscalía Europea, de la Europol ( policía europea). Necesitamos una fiscalía Centroamericana-mexicana para atacar los delitos supranacionales de la delincuencia organizada. Hay que generar presión internacional para que México empiece a tomar medidas de limpieza; éstas nunca se toman por convicción ética de los políticos, sino por presión internacional o de la sociedad civil.  Carlos Castresana en el prólogo de Lavado de dinero, corrupción política: “Este texto es una carta náutica”.