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La publicidad oficial condiciona el periodismo en México

 

 

El gobernador de Michoacán Silvano Aureoles en un brindis con periodistas, diciembre 2017.

 

La publicidad oficial en México se usa como premio y castigo a los medios, ya sea radio, televisión, prensa escrita o digital. Los anuncios que hacen gobernadores, la presidencia de la república o secretarías de Estado, son un regalo envenenado que muchos dueños de los medios o periodistas consiguen cueste lo que cueste. Sin la publicidad oficial, el 98% de los medios cerrarían porque nadie vive de la venta de sus periódicos salvo dos excepciones. Lo que da asco, es que muchas personas abren un medio para acceder a la publicidad oficial y no hacen trabajo periodístico. En sus notas acarician a los políticos y no informan sobre las tropelías y fraudes ni mucho menos de sus ligas con el crimen organizado; por otro lado, el funcionario público o el partido político que puede repartir publicidad oficial, lo hará para comprar lealtades. Nadie va a morder la mano del que lo alimenta.

Con rabia y amargura veo que a muchos diz que periodistas lo único que les importante es hacer negocios, no informar. Repetir la propaganda como si fuera verdad, atacar a quien el patrón le  ordene atacar.

Muchos periodistas, sobre todo en provincia, ven la simbiosis entre publicidad oficial y los medios como algo normal. No ven nada de malo. A veces incluso dicen:

“El gobierno me paga tanto al mes”

¡¿Te paga?!

¡¿Qué carajos te paga?!

¿El ser dócil?

De una manera u otra, la publicidad oficial condiciona los contenidos de los medios. La gran pregunta es: ¿Se puede hacer un buen periodismo a pesar de la publicidad oficial o sin depender de ella para sobrevivir? ¡Cuándo la ética periodística estará por encima de los contratos de publicidad, cualquiera de ella?