Periodistas correteados

El multihomicidio de la Narvarte sigue en la impunidad

Nadia Vera

Rubén Espinoza

 

El 31 de julio del 2015 fueron encontrados cinco cadáveres en un departamento en barrio del sureste de la ciudad de México. Se trata del fotoperiodista Rubén Espinoza Becerril (revista Proceso y agencia Cuarto Oscuro) de la antropóloga y activista Nadia Vera Pérez, Yesenia Quiroz Alfaro, de la joven colombiana Mile Virginia Martin y la trabajadora doméstica Olivia Alejandra Negrete. Todos fueron torturados y les dieron el tiro de gracia.

Tanto Nadia Vera como Rubén Espinoza, habían buscado refugio en la Ciudad de México. Huyeron de Veracruz y denunciaron en varias entrevistas ser víctimas de amenazas y hostigamiento provenientes de agentes del gobierno de Javier Duarte de Ochoa. En el taller de fotoperiodismo que impartió recientemente la revista Proceso, Espinoza dijo que preferiría morir de un balazo a que lo torturaran allá. “En Veracruz lo primero que se ataca es la fotografía porque registra el horror” afirmó el comunicador a los atónitos participantes

Las explicaciones del entonces procurador Rodolfo Ríos Garza

La explicación al multihomicidio que dio el entonces procurador de justicia de la hoy Ciudad de México fue que trató de un robo. Con retraso y a regañadientes, cuatro días después del crimen, las autoridades reconocieron que Espinoza era fotoperiodista, pero aún así eluden que haya un móvil político.

Desde un principio Ríos Garza desestimó las amenazas que Rubén Espinoza y NadiaVera recibieron en Veracruz; ellos fueron entrevistados por medios mexicanos como en el canal de televisión por internet Rompeviento donde hacían responsable al entonces gobernador de Veracruz Javier Duarte, de lo que pudiera sucederles.

Veracruz, según las organizaciones Artículo 19 y Reporteros Sin Fronteras, es el estado más peligroso para el ejercicio periodístico. Durante el gobierno de Duarte de Ochoa, fueron sido asesinados 19 periodistas de la manera más brutal. Siempre se buscó una explicación fácil a las ejecuciones “que si fue el amante enojado” “que si fue un pleito de vecinos” “que si andaba en malos pasos” o aún peor, a las víctimas no se le reconoció su calidad de periodistas ni sus reportajes tomadas en cuenta para la investigación.

Para restarle responsabilidad a los funcionarios públicos y reforzar la versión oficial se echa mano de la prensa de alquiler. En México se le dice chayo al soborno específico para periodistas. Rubén Espinoza se quejó en varias ocasiones de que el 80% de los periodistas en Veracruz son chayoteros y que ya nadie hace periodismo de investigación.

En la Ciudad de México, la procuraduría filtró a la prensa sensacionalista, el nombre de la mujer que encontró los cadáveres, las fotos tomadas por los forenses o policías y reveló la nacionalidad de una de las víctimas; todo ello viola la ley de datos personales y los protocolos de seguridad además, se puso en peligro a los testigos.

Mile Virginia Martin fue colombiana y de inmediato los articulistas usaron los prejuicios y los estereotipos para adelantar conclusiones insinuando que seguramente la colombiana tenía algo que ver con el narco y con el crimen organizado y que por eso los mataron a todos.

Según las nuevas leyes, los crímenes contra periodistas deben ser atraídos por la federación, pero las autoridades responsables de ésto, no solo no lo han hecho, sino quieren despolitizar el cuádruple feminicidio y la ejecución de un comunicador que presentan todas las agravantes.

La víctima invisible

Hay una víctima invisible: Olivia Alejandra Negrete, la señora que hacía la limpieza. El sábado 8 de agosto, en un homenaje a los cinco ejecutados, quien escribe estas líneas entrevistó a dos señoras que acudieron a denunciar el racismo, el clasismo y la falta de derechos laborales de las sirvientas, criadas, chachas trabajadoras domésticas o como se les quiera llamar. “Somos invisibles, no nos toman en cuenta para nada. Olivia Alejandra Negrete era madre soltera y dejó tres niños. “¿Qué va a pasar con ellos?” dijo una trabajadora del hogar que pidió el anonimato y agregó:

“Tenemos derechos establecidos como cualquier trabajador pero no se nos toma en cuenta, se nos discrimina. Nuestra organización está creciendo”

-¿Cómo es que se organizan? ¿Se encuentran en algún lugar?

-Lo hacemos a travès de las redes sociales.

¡Bájale de güevos!

Rubén Espinoza documentó marchas y movimientos sociales en Veracruz. En la manifestación del 20 de noviembre del 2014, reprimida a golpes por la policía, un tipo que trabaja en la ayudantía del gobierno veracruzano lo tomó del brazo y lo amenazó:

“Bájale de güevos, deja de tomar fotos o vas a terminar igual que Regina Martínez”

Ella fue corresponsal de la revista Proceso en Veracruz. Sus reportajes eran investigaciones periodísticas que contradecían la versión oficial. Regina era menuda, morena, muy tímida pero hacía su trabajo como la mejor. La mataron en su casa y el caso sigue impune.

En una entrevista el 9 de julio del 2015, realizada por Daniela Pastrana y transmitida por Rompeviento tv, Rubén Espinoza dijo que el día que llegó a la Ciudad de México se enteró del asesinato de un periodista más en Veracruz, el doceavo del gobierno de Duarte. En otra entrevista con Rompeviento, Nadia Vera responsabilizó a Duarte de los asesinatos de periodistas. A pesar de todas las quejas y denuncias, nadie ha llamado a compadecer ante la justicia al gobernador.

La capital del país era considerada como un refugio seguro para periodistas y defensores de derechos humanos, pero el multihomicidio nos muestra que no lo es.

Ya fue capturado un presunto responsable, que según la procuraduría, confesó su participación del hecho; la procuraduría dijo que coincide su huella digital con una encontrada en la escena del crimen. No se sabe si su confesión fue obtenida con tortura. No se sabe si es un chivo expiatorio tras la enrome presión que recibe el Jefe de Gobierno Mancera para esclarecer el multihomicidio.

La lista de la muerte

Luis Daniel Lagunes Marín, Secretario Estatal de Jóvenes del Partido de la Revolución Democrática declaró a nuestros micrófonos que en Veracruz hay una persecución de periodistas y que el gobierno ha sido cómplice u omiso ante todo tipo de grupos delincuenciales, por lo que no le conviene que se diga la verdad en los medios. Las estrategias, explica Lagunes Marín, son intimidar eliminando de manera selectiva, por medio de la tortura, las ejecuciones y desaparición forzada. Nuestro entrevistado acusó: “Desde hace unos meses circula una lista de treinta personas a las que el gobernador Duarte dio la instrucción a (Arturo) Bermúdez Zurita, su Secretario de Seguridad Pública, de desaparecer y de eliminar de la faz de la tierra. Vemos que están cercando a los compañeros. Por la exposición mediática no los están eliminando directamente pero las personas de su entorno están siendo asesinadas” Lagunes continúa: “Hacemos un llamado a las instancias internacionales y a los gobiernos para que todo aquel que participa en movimientos sociales y en la prensa independiente que está en la lista, reciban seguridad, en especial Guillermo Rodríguez y Julián Ramírez, del movimiento Contra el Fracking y por la Vida.”, concluyó el activista.

El mensaje

Hay varias cosas que llaman la atención de multihomicidio como la violencia, la tortura, la saña con que fueron ejecutados. ¿Qué mensaje macabro nos quieren enviar? Todas las personas asesinadas ese fatídico 31 de julio, fueron brutalmente torturadas. Los abogados de las víctimas han encontrado tantas irregularidades en la investigación, que no tienen confianza en las autoridades.